Posted by Maria Hidalgo on January 18, 19101 at 11:54:12:
In Reply to: Re: Globalización e Internet posted by Mariano Bernardez Capitulo Virtual on November 30, 19100 at 18:28:09:
Globalización e Internet:: un futuro más allá de la utopía.
La globalización es fruto de un movimiento que al parecer se inició en los valles del Tigris y el Éufrates hace al menos 6000 años, es uno de los "inventos" más antiguos del mundo. Los humanos nos unimos para generar más conocimientos y arte, y acopia los recursos precisos para explorar lo que se encuentra fuera del alcance o la comprensión del hombre.
La dinámica básica sigue siendo la misma: las mercancías se mueven, la gente se mueve, las ideas se mueve y las culturas cambian. La diferencia ahora es la velocidad y el alcance de estos cambios.
Gracias a la radio, la televisión y el vídeo, esta nueva cultura mundial llega prácticamente a todos, incluidos los casi mil millones de analfabetos del mundo. Pero si la llegada de estos medios de comunicación supuso un revulsivo para la globalización, del planeta, hoy día contamos con el arma comunicativa más poderosa: Internet. Y es que, la televisión tardó 13 años en tener 50 millones de usuarios; Internet sólo cinco.
Queremos desde aquí, realizar una reflexión social y humana, más allá de la tecnología. Internet -la red de redes- es ya una realidad mítica que a nadie deja indiferente. Los iniciados la usan en progresión geométrica y el número de adeptos crece como si de la religión de la nueva era se tratase. No obstante, es desconocida aún para gran parte de la Humanidad, aunque haya oído hablar de ella y de sus ilimitadas y proteicas posibilidades.
No hay sensación contemporánea más representativa de la globalización que cuando se viaja por el ciberespacio. Pero de la sensación a la realidad, hay distancias que son parte de las paradojas y limitaciones en esta vertiente de la internacionalización contemporánea, porque "globalización" es algo más que el vino californiano, las galletas holandesas, o la última tecnología japonesa. La globalización que propone Internet es la omnipresencia, totalizadora y envolvente, de intercambios y recursos que a menudo hacen creer que el mundo es uno sólo. Pero estos recursos no deben limitarse a productos e información, sino que debe transcender estas superficialidad en la que a veces se ven envueltos los buenos propósitos y convertirse realmente en un referente de intercambio cultural.
Hay expresiones de la cultura o la vida de casi todas las culturas del planeta, pero más allá de su contenido, en nada se distinguen de las páginas con información de otros países del mundo.
Quizá no pueda ser de otra manera, porque los estilos para confeccionar y organizar sitios en el web han sido determinados por la tecnología y luego por costumbre de la mayor comunidad de usuarios de Internet del mundo: EE.UU. . DE la misma forma, las usanzas de los cibernautas de un país, en nada se diferencia de los modos, las prácticas y hasta las personalidades que suelen asumir los consumidores de Internet en otras partes del mundo. Así ocurre, en buena medida, pero más que adquirir y recrear una cultura cosmopolita, los ciudadanos de Internet, independientemente de que sean austriacos, chilenos, peruanos o tailandeses, se comunican de acuerdo con los códigos, ritmos y contextos que han sido creados por los usuarios estadounidenses. Esa es, simplemente, una constatación que no quieren ser apolítica, pero tampoco ingenua.
Pero, ¿qué aporta realmente Internet?. Frente a la extendida euforia, debemos ser realistas y hacer un alto en el camino para reflexionar sobre las líneas que debe seguir porque stá lejos aún en el horizonte el momento de la socialización plena, la democratización de su uso, la masticación de sus bondades. Viene por fin el momento del declive o de la metamorfosis. Internet tiene usos sociales novedosos, permite un acceso a herramientas (tan pregonado en la década de los 60 a muchos pero finalmente bastardeado por los poderes fácticos), pero ¿aporta auténticamente novedades cognitivas? ¿Permite ver más allá mejor que utilizando otros medios? ¿O no estaremos sucumbiendo a un nuevo espejismo tecnológico?.
Parte de las dificultades para apreciar el auténtico significado y así las posibilidades de Internet en países como los de América Latina, radica en la magnificación que suele hacerse de sus dimensiones e influencia actuales. La existencia misma de Internet es tan reciente, que todavía en diversos ámbitos se desconoce o, conociéndola mal, se le mitifica. Antes que aprovecharla, es preciso entenderla y ni siquiera en el análisis periodístico o académico de ese recurso informático suele haber mesura para no deslumbrarnos ante sus posibilidades de ahora y mañana. Pero además, es frecuente que algunas de las empresas que tienen o aspiran a tener negocios en y a través de Internet magnifiquen, de manera deliberada o no, las capacidades y los usos de esta telaraña electrónica. Así, está predominando un discurso voluntariosamente esperanzado en el crecimiento y en las capacidades que las redes tendrán para la modernización de nuestras sociades.
La comunicación tiene muchos significados diferentes. La auténtica comunicación significa diálogo, negociaciones alejadas de cualquier manipulación. En la sociedad de la información, esto es esencial para proporcionar comunicación en su significado más completo. Esta es tanto una faceta importante de la problemática del mundo, como un instrumento que puede contribuir a una mejor vigilancia por parte del público y a un mejor funcionamiento de la democracia. Debemos esforzarnos por convertir esa información en conocimiento.
Más allá de la utopía tecnología de conseguir que todas las culturas accedan a internet, hablamos de conseguir que todas ellas esten representadas en la colección de espejos del mundo que es internet y para ello, debemos alcanzar a comprender que cuando hablamos de globalización, nos referimos al ese impulso de unión de la humanidad, ese destino común que lleva buscando desde sus orígenes y que cada día esta más cerca de pesar del largo camino que aún queda por recorrer, porque los vínculos que ligan a las gentes del planteta no son meramente tecnológicos o comerciales, sino los inquebrantables lazos del corazón.